Punción seca

Existen múltiples técnicas para el tratamiento del síndrome de dolor miofascial como son: las técnicas de estiramiento con frío, compresión isquémica, masaje, técnica de Jones, ultrasonido, electroterapia, Láser, cyriax técnica de Mitchell y un largo etcétera de herramientas que se utilizan a diario en la práctica clínica.

El método de punción seca va encaminado al tratamiento de los puntos gatillo. Los puntos gatillo miofasciales, definidos de forma muy simple, son los puntos donde un tejido muscular está más acortado, son nódulos en el vientre muscular que al presionarlos resultan dolorosos y nos producen dolor referido en otras zonas, de forma que no le llegan nutrientes y, por lo tanto, están hipersensibles al tacto.

Pueden dar un dolor irradiado, es el origen del dolor de algunos pacientes y al presionar el punto gatillo reproduce fielmente la sintomatología del paciente, nos indica que nota quemazón, que aparece “su” dolor, que el dolor se extiende, se irradia… La idea es tratar esta zona de contractura máxima (punto gatillo miofascial) mediante la introducción de una aguja, normalmente de acupuntura, pero no es acupuntura, en ese punto gatillo.

Esto hace que el sistema nervioso central comience un proceso de regeneración de este músculo dañado de forma que llegan más nutrientes, y el músculo se relaja en su totalidad y desaparecen síntomas como el dolor local y el dolor irradiado. La punción seca se ha revelado como una técnica muy eficaz para inactivar los PGM, así lo demuestran estudios realizados por autores como Lewit y Gunn, y las experiencias clínicas que nos transmiten Simon y Travell.

“Conoce la anatomía y la fisiología, pero cuando pongas tus manos en un paciente no olvides nunca que allí habita un alma viviente”

Dr. Andrew Taylor Still

 

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